En las chacras de Tiabaya, el agricultor Víctor Paredes Cano encontró un nuevo aliado invisible: la Pseudomonas putida, un microorganismo que protege al cultivo de ajo chino precoz y le da más fuerza para crecer sano y vigoroso. Gracias a esta biotecnología: - El Fusarium dejó de ser una amenaza. - Se usan menos químicos y más vida. - La cosecha gana calidad y frescura. - La tierra respira y se regenera. El Proyecto 8 Provincias, de la Gerencia Regional de Agricultura, impulsa estas experiencias que demuestran que la agricultura puede ser rentable, limpia y sostenible. Porque cada bulbo de ajo que nace, lleva dentro el esfuerzo de nuestros agricultores y el compromiso con un futuro más verde.




















